domingo, 27 de diciembre de 2015

Anoche soñé con ustedes.


© Annie Leibovitz
Estábamos en el aeropuerto de Jujuy, esperando diferentes vuelos. Sofía nos cuenta de su Navidad en Dubái y sobre este 2015 en el cual se la pasó de avión en avión. En la charla, recordábamos los días vividos en Jujuy, en los encuentros que se daban en los boliches o en la Peatonal, incluso en Reyes. Reíamos, recordando nuestro grupo de amigos. Luego, Azul nos habla sobre sus amores, de sus días en Paris. La miramos, está esplendida como siempre. Con Sofía le elogiamos el vestido que lleva puesto. Es de un género liviano, con la espalda al descubierto y de un color claro, tal vez, beige. 
       Les cuento -con cierta nostalgia- que antes de mudarme de Jujuy alguien me había comentado que Camila seguía en España, trabajando como RRPP en un boliche de Madrid. Después alguien lo nombra a Emanuel y guardamos silencio. 
          En este espacio en el cual la frontera entre el sueño y el recuerdo no es tan clara, pienso en que fuimos, y seguimos siéndolo, personas transgresoras, cada cual a su modo. Y que la transgresión es algo que también debe asumirse, mesurarse y canalizarse. Al despertar, sonrío porque sobreviene la sensación de que el sueño ha sido una visita que hace mucho necesitaba para que Juan y Juancito se tomen, otra vez, de la mano.